“Me sangran las encías, pero solo un poco, cuando me cepillo…” Es una frase que escuchamos casi todos los días en la clínica. Y suele venir acompañada de alguna explicación como:
—“Será porque me cepillo fuerte”
—“Tengo las encías sensibles”
—“Siempre me ha pasado”
Pero lo cierto es que, aunque sea “solo un poco”, ese sangrado no es normal. Es tu boca tratando de decirte algo. Y conviene escucharla.
¿Por qué sangran las encías?
Porque están inflamadas. Y esa inflamación no aparece de la nada.
Sucede cuando las bacterias de la placa no se eliminan bien y se acumulan en los márgenes de la encía.
Tu cuerpo reacciona, se defiende, y entonces empieza a sangrar. Al principio es leve: un poco de rojez, algo de inflamación, unas gotas de sangre. Pero si no se trata, puede avanzar hasta convertirse en algo mucho más serio: pérdida de encía, movilidad dental, e incluso pérdida del diente.


La solución está en actuar a tiempo
En muchos casos, una limpieza profesional acompañada de una rutina de higiene adaptada es más que suficiente.
Con eso, tus encías pueden volver a estar sanas en pocos días. Así de potente es una revisión a tiempo. Pero si lo dejamos pasar… El tratamiento se vuelve más complejo, más costoso, y menos predecible.
Si te sangran las encías, ¡escúchalas!
No es por el cepillo. No es porque te hayas dado fuerte. Si te sangran las encías, es porque necesitan atención.
En Clínica Dental La Vaguada (Pamplona) te ayudamos a mantenerlas sanas, prevenir problemas mayores y entender qué pasa en tu boca antes de que duela.


